500 Años de Antonio de Cabezón (1510-2010).

Madrid, 24 ene (EFE).- El compositor Antonio de Cabezón, del que se cumplen ahora 500 años de su nacimiento, era ciego y no sabía leer, pero su talento hizo que su música haya pervivido durante siglos, en los que ha servido de inspiración a autores como Johann Sebastian Bach.
Sin embargo es a De Cabezón a quien se le conoce como "el Bach español", a pesar de que el sonido del compositor alemán se cimenta en las creaciones que el músico de Castrillón de Matajudíos -distrito de Castrojeriz (Burgos)- hizo 175 años antes.
"Quizá si hubiera sido alemán o francés habría tenido más relieve", especula en una entrevista con Efe Andrés Cea, organista, profesor del Conservatorio de Sevilla, investigador en música antigua española y uno de los intérpretes que participarán en abril en el ciclo que la Fundación Juan March ha organizado en Madrid sobre el legado de Cabezón.
Cea defiende que el músico no sólo no ha caído en olvido sino que es muy difícil, "un auténtico milagro", encontrar a alguien cuya música "perviva 500 años, y más ahora, cuando todo es de consumo y se producen millones de piezas que nunca se recuperarán".
Es verdad, admite, que la música de órgano no ocupa el lugar que solía pero en España está viviendo un momento de "revitalización" gracias, en buena medida, a la cantidad de instrumentos que se conservan, "tesoros sonoros que remiten a sonidos del pasado".
"A De Cabezón se le empezó a recuperar en el XIX y ahora mismo hay gente en todo el mundo -como los expertos que participarán en octubre en Almería en el X Festival Internacional de Música de Tecla Española- interesada en su figura haciendo tesis y dedicándole programaciones", subraya Cea.
A su juicio, De Cabezón está "muy por encima" de muchos de los compositores del XVI, no sólo de los músicos de tecla sino también de polifónicos como Francisco Guerrero o Cristóbal Morales, y "está claro" que sus obras marcaron "un antes y un después" en el sonido europeo posterior, incluido Bach.
"Suelo decir que De Cabezón es la cuna de toda la música española de tecla, la más importante de toda la que se conserva, pero a la vez el más internacional porque, no se sabe bien por qué conductos entró en la Corte con 16 años, sirvió después al futuro Felipe II y acompañándole en sus viajes por Europa pudo conocer a músicos alemanes, flamencos e ingleses".
De hecho hay quien sostiene que W. Byrd, a quien se ha considerado durante mucho tiempo como el primer organista clavicordista, "no pasa de ser un tardío y afortunado imitador" de De Cabezón, que abanderó, a través de la escuela virginalista, "una revolución sonora" en Inglaterra.
Cea está persuadido de que el español, autor de aportaciones fundamentales del siglo XVI como el desarrollo de los tientos, enseñó a sus colegas "cosas que sólo él hacía y recibió, a su vez, ideas de otros lugares, lo que le convirtió en el menos ibérico de los ibéricos".
Sin embargo, por hacer alguna comparación sobre su "popularidad", su nombre aparece cuatro millones de veces menos en internet que el de Johann Sebastian Bach.
Cea considera que las instituciones públicas deberían aprovecharse el aniversario para actualizar las ediciones de sus obras porque, detalla, la última es de 1966, cuando se cumplieron los 400 años de su muerte.
El presidente de la Asociación de Amigos del Órgano Antonio de Cabezón de Burgos, José Fraga, adelanta a Efe que, según sus noticias, este año se publicará el primer volumen de una nueva edición de las obras de De Cabezón, que está siendo preparada por especialistas como José Luis González Uriol y Javier Artigas.
De Cabezón murió en Madrid el 26 de marzo de 1566, sepultado en la iglesia de San Francisco, donde se perdieron sus cenizas, como también sucumbió al fuego el único retrato que existía de él, encargado por Felipe II y firmado por Sánchez Coello. Agencia EFE cb/cgm


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